Un joven de 600 años

NH Collection Firenze Porta Rossa

Una profunda rehabilitación en los últimos tres años ha situado al NH Collection Firenze Porta Rossa en la vanguardia del diseño. Pero su historia empieza mucho tiempo atrás.

Fachada con historia: el patrimonio artístico fue modernizado con el mayor respeto a su pasado.

La consigna que ha marcado el proceso de reforma del NH Collection Firenze Porta Rossa ha sido el respeto absoluto a su historia y a su carácter. Para ello, el equipo responsable de la rehabilitación ha contado con el apoyo y la supervisión de la Soprintendenza BAPSAE (Belle Arti e Paesaggio per le province di Firenze), la autoridad local que vela por la conservación del patrimonio monumental y artístico de la región. Esto permitió actualizar el edificio y, a la vez, detectar, conservar y conocer las obras que certifican su rico pasado.

La consigna que ha marcado el proceso de reforma del NH Collection Firenze Porta Rossa ha sido el respeto absoluto a su historia y a su carácter. Para ello, el equipo responsable de la rehabilitación ha contado con el apoyo y la supervisión de la Soprintendenza BAPSAE (Belle Arti e Paesaggio per le province di Firenze), la autoridad local que vela por la conservación del patrimonio monumental y artístico de la región. Esto permitió actualizar el edificio y, a la vez, detectar, conservar y conocer las obras que certifican su rico pasado.

Icónico: su puerta roja es uno de los símbolos de la Florencia comercial.

El lujo y la opulencia que hicieron de este hotel el punto de encuentro del Grand Tour a principios del siglo XX, vuelven con fuerza para recibir a los nuevos huéspedes. El reto ha sido saber combinar con acierto la magnificencia del pasado con el confort y las necesidades de hoy.

Cuidando el pasado: Los elementos característicos del edificio han sido escrupulosamente restaurados.

El proyecto de interiorismo ha perseguido conservar todo lo que se ha encontrado: objetos de familia (espejos, paragüeros, armarios…), elementos de “prototecnología hotelera” (como un aparatoso secador de toallas, una antigua centralita telefónica…), frescos de varios siglos o detalles constructivos medievales. Se ha intentado capturar el espíritu del antiguo palacio y plasmarlo en pequeños guiños, convirtiéndolo en uno de los protagonistas en la transformación del hotel.

El siglo XVIII marcó el inicio de una serie de reformas en el edificio. Con la intención de adaptarlo a los gustos del momento, sus paredes se cubrieron de pinturas murales con motivos vegetales, insignias heráldicas o personajes históricos de la zona. El paso del tiempo y sucesivas transformaciones hicieron que estas obras se cubriesen con otros elementos añadidos posteriormente. Los frescos quedaron en el olvido.

Más tarde, un nuevo proceso de rehabilitación del edificio sacó a la luz estas joyas del arte florentino. Redescubiertos en habitaciones y zonas comunes, han sido recuperados por restauradores especializados para incorporarlos al interiorismo de NH Collection Firenze Porta Rossa. Su hallazgo llegó incluso a modificar el proyecto para respetarlos al máximo. Así, en las habitaciones con frescos en las paredes, toda la decoración y el mobiliario se ha dispuesto en función de estas piezas, para evitar su deterioro.

Amor a primera vista: desde el primer paso le cautivará el notable techo sobre el mostrador de recepción.

Otro de los ornamentos protagonistas del NH Collection Firenze Porta Rossa se encuentra en el techo de su recepción. De los talleres del célebre maestro vidriero Ulisse De Matteis salió, en 1900, la gran vidriera policromada con la que se cerraría el antiguo patio interior. Con ella, se conseguía aportar luminosidad y abrigo creando una suerte de jardín de invierno. De Matteis, que había sido el responsable de la restauración de numerosos monumentos florentinos como las vidrieras de Santa María Novella, se inspiró en el Renacimiento italiano para crear las vidrieras del hotel. Protagonizando la escena principal de la mayor de ellas, destaca una puerta roja, –Porta Rossa–, emblema del hotel, del barrio y del “Arte della Seta”, el gremio de la seda que tuvo su sede en la zona durante la Edad Media

Único en su clase: el vestíbulo actual ocupa el sitio del antiguo patio del edificio.

Las cerámicas típicas del período tardo-romano así como los motivos renacentistas inspiran las vidrieras de las puertas de acceso al lobby. La Venus o la Flora de Botticelli, presentes en forma de dibujos sobre el cristal de las puertas, son algunos de los elementos, que nos introducen en el estilo clásico y que, a través de una importante simbología, nos cuentan una historia, la de la familia Bartolini.

La madera de nogal que cubre las paredes de la estancia es un material clave. Con este recurso el espacio destila nobleza, calidez y sabor clásico. Más detalles de estilo renacentista, como escayolas y frescos, complementan la parte más “academicista” de la decoración junto al suelo, también recuperado, que compone un gran damero en mármol blanco y negro.

Sin embargo, el contraste contemporáneo viene dado por un mostrador en mármol de carrara, cuyas formas y acabados le confieren un aspecto rotundo y rabiosamente actual. Frente a él un moderno sofá ovalado en color rojo, que nos traslada a los grandes sofás del Hollywood dorado, permite inscribirse, cómodamente sentados, mientras se toma una copa de prosecco.

En el antiguo despacho de sedas, hoy convertido en una confortable extensión del lobby hacia la calle, un sofá chester y las paredes de madera de nogal, conviven y contrastan con muebles en tonos blancos de líneas contemporáneas y con butacas y pufs de color rojo. Un escritorio clásico, equipado con lo último en tecnología y diseño hace las veces de un moderno “business center”.

Rojo Royal: En cualquier esquina encontrarás pequeños detalles pensados y extraídos con énfasis.

También junto al lobby actual, la antigua recepción del hotel de principios del siglo XX se ha conservado prácticamente intacta y es donde los huéspedes tienen disponible una selección de prensa internacional. Muy temprano cada mañana, en este espacio se habilita el desayuno para madrugadores de NH Collection.

El restaurante y el bar se han ubicado en la planta baja del hotel. Junto a la calle y con entrada propia. Estos espacios se han concebido como un punto de encuentro que reúne a la sociedad local. Un lugar abierto y acogedor en el que el blanco impoluto de sus paredes hace destacar otros frescos –éstos del siglo XIX–.

Relájese, descanse, tome una copa: el magnífico bar es el lugar de encuentro favorito para los lugareños y los huéspedes.

Por todo el espacio se han dispuesto mesas de madera y mármol –originales del siglo XIX–, combinadas con modernas mesillas blancas. Pero también sillones orejeros en piel que comparten ambiente con butacas tapizadas en rojo. Elementos que llenan de energía y actualidad un lugar con más de quinientos años.

Los grandes ventanales se han cubierto también con vidrieras de época de Ulisse De Matteis y los suelos de mármol de carrara se han configurado en damero respetando la estética original del antiguo Hotel Porta Rossa.

Como la seda: la antigua tienda de seda ahora es parte del elegante vestíbulo.

En algunas zonas comunes del hotel se han habilitado rincones en los que poder descansar, reunirse o leer. Aquí destacan algunos elementos de anticuario recuperados de las diferentes etapas del edificio y se han combinado con las piezas más vanguardistas del diseño actual.

El secreto está en la mezcla. Así, muebles familiares del siglo XIX dialogan con lámparas contemporáneas o modernos pufs de diseño italiano creando un equilibrio basado en los contrastes, en una elegancia ecléctica.

Viaja en el tiempo en el NH Collection Firenze Porta Rossa mientras disfruta de la comodidad y elegancia de nuestros días y experimente de primera mano la historia de Florencia, presente en cada rincón.